viernes, 1 de junio de 2012

BAR EN CASA - Un lavado rápido, eh. Culo. Bolas... - Okey- Dijo Sebastian, desnudo. Pero una vez que se enjuagó y se sacó el jabón, se aseguró de que Joaquín no lo estuviera vigilando y se sumergió en la Pelopincho. Telefónicamente, Joaquín no pudo avisar a los clientes del bar que serviría café en su departamento, así que fue hasta el bar -clausurado después de la tormenta-, puso una silla en la puerta y se sentó, a cada cliente que llegaba y se encontraba con la faja de clausura, le decía: Voy a estar sirviendo café en mi departamento,eh. En el piso cuatro, y señalaba el edificio. Días antes, la tormenta había dejado sin luz ni agua a la ciudad. Pero al bar no lo habían clausurado por eso, sino por un tonto accidente: La mañana siguiente a la tormenta, Joaquín había encontrado pintura endeble en el fondo de una taza, le había tirado agua-ras y la había dejado en la mesada, y la mesera sirvió esa taza a un cliente, que era empleado municipal. En su camioneta (que parecía un enemigo de Pac-Man) Joaquín cargó provisiones: velas, pilas, bidones de agua. No pensaba dejar a sus clientes una noche de viernes sin reunión. Sebastian ayudó a Joaquín a armar la Pelopincho en la terraza del edificio. Fue dificil: encontrar todos los caños, hacerlos encastrar, pero con blasfemias se daban ánimos. Volcaron los bidones en la piletita. - De acá tenemos que sacar agua para el café y para los jugos, así que no te sumerjas, no la enturbies, es agua mineralizada... un lavado rápido, eh. Culo. Bolas... - okey... La noche de la inauguración, la ciudad seguía sin servicios. A las doce el departamento estaba atestado, el anteúltimo en llegar fue el poeta-en-busca-de-luz, y la última la novia de Sebastian. Sebastian la presentó a sus amigos y por lo bajo le dijo al pelado: - Vino porque no hay luz, es profesora mía, y todavía está de novia con otro... - ¿Profesora... tuya? ¿No es más joven que vos? - Del nocturno. El poeta, que escuchaba la conversación, se puso a escribir: "Así son las cosas, seguro que el-tal-juan al principio veía a la-tal-Mónica como inalcanzable. Y eso lo hizo trabajar. Para enamorarla. Al principio ella sintió poco y nada por él. Hasta que las cosas se fueron invirtiendo. El objeto del deseo es un rival a vencer. Un día ella querrá pasar la vida con él, asegurar, comprometerse. Pero él ya estará harto de ella." Una pregunta de una punta a la otra del departamento cortó la inspiración del poeta: - Che, Héctor ¿Es verdad que trabajaste en una porno? Desde la otra punta, Héctor: - Na, son rumores... Un rato después, Héctor logró que una chica, un poco más alta que él, lo acompañase al sillón... Pero el mismo que había preguntado por el rumor, se acercó y dijo: - Me pagó para que dijera lo de la porno. Él solamente podría actuar en una escena en la que un montón de pornostars se rían de su...- y mostró el meñique. La chica aseguró que no le importaba el tamaño, pero sí "la cosa infantil" Mónica, la novia de Sebastian, dijo: Podrías aprovechar y contarme alguna verdad. Como Sebastian se quedó pensativo, habló el pelado: - No sabe nadar, lo tirás a lo hondo y se hunde como un palito. - Te deseo más que nunca- dijo Mónica. Risas. Héctor se unió al grupo: - ¿Vos sabés que tu novio tenía un proyecto serio? Quería mudarse a un pueblito de cinco mil familias... hacerse querer por todos, sin excepción, ponerse un video-club, o algo así. Y un día, en una sola noche, salir a recolectar plata con la excusa de que necesitaba para la operación de un hermano que tenía cáncer, o algo así... cien pesos a cada uno, en cinco mil familias ¿Cuánto suman, dolape? - Y tenés que ir corriendo el cero. Llegaron los chops, era una noche cualquiera, pero tenía algo de Noche Vieja. - ¿Se acuerdan de aquello que hacía Seba con la bici?- Dijo Joaquín. - Una vez lo vi, había incrementado la dificultad de cerrar los ojos.- dijo el pelado. La Mountain Bike de Sebastian estaba contra una pared. - ¿Seguís haciendo esos juegos?- Preguntó Mónica. Y por lo bajo le dijo:- Yo te pediría que no vuelvas a hacerlo, si alguien me dice: vi a tu novio haciendo de pájaro en la calle, me muero de verguenza. Sebastian tenía poca resistencia al alcohol y tres dedos de cerveza fueron suficiente. Por el departamento habían puesto a rodar una banqueta con rueditas... Al verla, Sebastian corrió, saltó, y con la pelvis cayó sobre el asiento acolchonado de la banqueta... La silla dio un traspie y casi car, pero no. Con los brazos abiertos, las piernas en el aire, y gracias al impulso de Héctor, Sebastian recorrió el departamento. Todos se abrían paso para dejarlo pasar. Y algunos notaron que se le veía un tanto del culo y se rieron. Con el último impulso alcanzó la cintura de su novia y la abrazó. WIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII Un rato después la novia de Sebastian lloraba en el sillón. Sebastian se acercó y le dijo: Vamos, nos vamos. El muchacho agarró su bicicleta y salió al pasillo despidiendose de todos con un saludo general. En cambio ella se quedó dando un beso a cada uno de los amigos de su novio. Y en eso de los besos estaban cuando se escuchó el impacto del cuerpo de Sebastian contra las escaleras. Todos salieron al pasillo... - ¿Quiso bajar andando? - Tranquilos, tranquilos... estoy bien. Subió las escaleras y entraron en el depto de nuevo, y a la luz se vio una herida en la frente del ciclista. Un trozo de masa encefálica sobresalía. Como una nube gris/entre la grieta de una montaña, escribió el poeta. Héctor se arrodilló: Dale una muerte linda, Jesús, dijo. Hubo griterío y confusión. Con cuidado y miedo de que la grieta se abriera más y que todo se cayera al piso, llevaron a Sebastian hasta la camioneta de Joaquín. Algunos desde la calle, otros desde el balcón, vieron como la camioneta se perdía en el horizonte. Amanecía. Un montón de pájaros iban en la misma dirección que la camioneta.

sábado, 24 de marzo de 2012

Tiene mucho de bueno. Digamos: mucho de provecho. Pero algo está mal (mal)... Tiene un personaje y el público compra eso. Mucha gente mirá el programa exclusivamente por él. Los demás hacen buen equipo, juntos tienen el público, pero individualmente no valen nada. Por ejemplo: Fonso tiene cara de palmito. Carisma, lo que es carisma, no tiene ninguno. Pero Rodrigo tiene su propio público. Y es por ese personaje: el pibito que no se la cree, que conserva los amigos de la escuela, que no se va del barrio. La gente lo mira y no ve al personaje, lo ve a él: al pibe de barrio... Pero yo voy al punto, el estudio donde graba queda a cien kilometros de su casa. Por ruta dos. Graban todos los días desde las siete de la mañana. Decime una cosa: ¿no se puede mudar? La gente no tendría porque enterarse. Se muda a veinte minutos del estudio y ya está. Ahora, viaja tres. Tres horas por día. ¿A vos te parece que eso no es aumentar, multiplicar las chances de un accidente? Tocan días de lluvia, de niebla. El asfalto húmedo. Lo de Julian es distinto. La cuarenta también es jodida. Julian me contó que en esa ruta vio a un negro clavandose un Vodka, en un Falcon. Y andá a saber si el negro no estaba empujando pastillas. Pero Julian no es famoso, gana 1.500 por mes. No tiene opción B. Volviendo a Rodrigo: ¿Quién lo lleva? No importa. Si lo lleva el padre -todos los días de cinco a siete- ¿quién te dice que no pueda tener un mal día? Y si es un chofer, lo mismo... No, no estoy siendo oscuro. Ya no tengo el teléfono de Rodrigo. Lo llamaría para decirle: Pibe, mudate. No son miedos, son precauciones. Por ejemplo, yo no voy a un pool. Un lugar donde hay minas, palos y alcohol... No busco situaciones de riesgo ¿Viste como terminan las peleas ahora? Con uno que se cae al piso y otros cuatro que buscan el mejor angulo para patearlo y provocarle un daño cerebral. Valiente no soy. No. Además, quien sea Tony Montana que tire la primera piedra. Tengo que dejarte... El que hablaba -debería tener 27 años- colgó. Corrió la cortina, la luz de los faroles lo encandiló. La chica al otro lado del telefono (si es que del otro lado del teléfono había alguien) pensó que lo que había hecho era atróz, pero más atróz era lo que le habían hecho a ella. Hecha la atrocidad había levantado el tubo y había marcado el número del mejor amigo de Julian.
Tiene mucho de bueno, digamos: mucho de provecho. Pero algo está mal (mal)... Tiene un personaje y el público compra eso. Mucha gente mirá el programa exclusivamente por él. Los demás hacen buen equipo, juntos tienen el público, pero individualmente no valen nada. Por ejemplo: Fonso tiene cara de palmito. Carisma, lo que es carisma, no tiene ninguno. Pero Rodrigo tiene su propio público. Y es por ese personaje: el pibito que no se la cree, que conserva los amigos de la escuela, que no se va del barrio. La gente lo mira y no ve al personaje, lo ve a él: al pibe de barrio... Pero yo voy al punto, el estudio donde graba queda a cien kilometros de su casa. Por ruta dos. Graban todos los días desde las siete de la mañana. Decime una cosa: ¿no se puede mudar? La gente no tendría porque enterarse. Se muda a veinte minutos del estudio y ya está. Ahora, viaja tres. Tres horas por día. ¿A vos te parece que eso no es aumentar, multiplicar las chances de un accidente? Tocan días de lluvia, de niebla. El asfalto húmedo. Lo de Julian es distinto. La cuarenta también es jodida. Julian me contó que en esa ruta vio a un negro clavandose un Vodka, en un Falcon. Y andá a saber si el negro no estaba empujando pastillas. Pero Julian no es famoso, gana 1.500 por mes. No tiene opción B. Volviendo a Rodrigo: ¿Quién lo lleva? No importa. Si lo lleva el padre -todos los días de cinco a siete- ¿quién te dice que no pueda tener un mal día? Y si es un chofer, lo mismo... No, no estoy siendo oscuro. Ya no tengo el teléfono de Rodrigo. Lo llamaría para decirle: Pibe, mudate. No son miedos, son precauciones. Por ejemplo, yo no voy a un pool. Un lugar donde hay minas, palos y alcohol... No busco situaciones de riesgo ¿Viste como terminan las peleas ahora? Con uno que se cae al piso y otros cuatro que buscan el mejor angulo para patearlo y provocarle un daño cerebral. Valiente no soy. No. Además, quien sea Tony Montana que tire la primera piedra. Tengo que dejarte... El que hablaba -debería tener 27 años- colgó. Corrió la cortina, la luz de los faroles lo encandiló. La chica al otro lado del telefono (si es que del otro lado del teléfono había alguien) pensó que lo que había hecho era atróz, pero más atróz era lo que le habían hecho a ella.

martes, 20 de marzo de 2012

Precavido

Tiene mucho de bueno, digamos: mucho de provecho. Pero algo está mal (mal)... Tiene un personaje y el público compra eso. Mucha gente mirá el programa exclusivamente por él. Los demás hacen buen equipo, juntos tienen el público, pero individualmente no valen nada. Por ejemplo: Fonso tiene cara de palmito. Carisma, lo que es carisma, no tiene ninguno. Pero Rodrigo tiene su propio público. Y es por ese personaje: el pibito que no se la cree, que conserva los amigos de la escuela, que no se va del barrio. La gente lo mira y no ve al personaje, lo ve a él: al pibe de barrio... Pero yo voy al punto, el estudio donde graba queda a cien kilometros de su casa. Por ruta dos. Graban todos los días desde las siete de la mañana. Decime una cosa: ¿no se puede mudar? La gente no tendría porque enterarse. Se muda a veinte minutos del estudio y ya está. Ahora, viaja tres. Tres horas por día. ¿A vos te parece que eso no es aumentar, multiplicar las chances de un accidente? Tocan días de lluvia, de niebla. El asfalto húmedo. Lo de Julian es distinto. La cuarenta también es jodida

sábado, 14 de enero de 2012

Notas de libreta

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El lugar de las apuestas: gordos, pelados; mesa de Poker, pulseadas.
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Golpe en el pecho femenino.
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Había un solo mercado y vendía salmón. En un pueblo fantasma.
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Llevar a mamá a comer comida japonesa.
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Un falcón arrastra a un fiat 600.
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Rata en el pecho, al despertar. Anécdota digna de cabaña.
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Un barrendero en bicicleta. Cada tanto logra juntar un papelito, pero se le vuela de la pala. Escucha Wallkman.
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viernes, 25 de noviembre de 2011

Ensayo teoría

1
Tomaremos la novela "La pesquisa" y la diseccionaremos usando el concepto de focalización, pero como en literatura es muy difícil fragmentar y no se puede hablar de un concepto sin mencionar otro, aunque sea a la pasada (pienso, por ejemplo, que no se puede hablar de escritor sin lector; de hecho, ahora, mientras esbozo este primer manuscrito cumplo ambos roles.)
Tomé focalización porque es un concepto amplio que en ocasiones está al servicio de otros conceptos; este fragmento de "El sur" es un ejemplo de eso:
"algo en la oscuridad le rozó la frente, ¿un murciélago, un pájaro?"
En este caso la focalización está al servicio del oscurecimiento de la forma (concepto formalista), el autor quiere escondernos algo, quiere tornar misterioso un objeto cotidiano, contagiar al lector el espanto de un hombre. El misterio en lo cotidiano, el espanto de un hombre, lo que se nos oculta forma parte del género fantástico.
Vargas Llosa habla del dato escondido, ejemplifica con la novela de Hemingway "Fiesta"; en esta novela se nos esconde el pasado, el origen de un romance. Considero que se logra esconder un dato (dar todos los datos sería imposible y además convertiría a las novelas en biografías detalladas, fichas técnicas, etc.) Retomemos: se logra esconder un dato gracias al recurso de focalización subjetiva, desde el foco de un personaje inserto en ese universo diegético, o como dice Patriica Highsmit de soslayo. El recurso se pone al servicio de lo que se quiere mostrar y de lo que se quiere esconder, vemos una porción de la historia, del universo, del personaje, la otra la intuimos, la desciframos... cualquier obra es un ejemplo de esto, pero se me ocurre que un buen ejemplo puede ser el cuento "Un buen día para el pez platano", conocemos al personaje (Seymour Glass) por lo que su novia y la madre de su novia dicen de él durante una charla telefónica, en una habitación de hotel, después lo vemos pálido, tomando sol y llevando a una niñita a nadar al mar. Sabemos que estuvo en la guerra, que jugó peligrosamente con un coche enorme... el resto es misterio. Completar lo no dicho es uno de los placeres de la lectura.

2
Iniciemos la disección...

"Allá, en cambio, en diciembre, la noche llega rápido."

Así como Tolstoi usa un caballo y no un agente inmobiliario para desnaturalizar-desautomatizar-describir la propiedad privada Saér usa un narrador que está del lado de acá para describir el lado de allá; Saér es un descriptista, escribe para mostrar (para recuperar el tiempo y los lugares perdidos), Saér no escribe, D-escribe.
Los agentes inmobiliarios no se asombran, no se fascinan con la propiedad privada; si a un caballo le pidiésemos la descripción de un establo, esa descripción duraría dos lineas, porque para el caballo es natural y cotidiano. Si la acción de una novela de Saér se diera en un establo entonces el narrador sería un agente inmobiliario..., Saér necesita narradores que se sorprendan un poco con el lugar y el tiempo en el que están sucediendo las cosas. Necesita de narradores que puedan resaltar el color local.
De hecho tiene un relato cuya acción transcurre en una villa miseria de Buenos Aires, y el narrador es un rosarino que lo perdió todo, esta condición de nuevo pobre permite al personaje describir como un ritual extraño el acto de llevar una taza entre las manos y pedir al vecino un poco de azúcar.

3

"El cuadro vivo que se movía allá abajo..."
"La contradicción con las promesas de los dioses"
Y más adelante notamos que el narrador conoce la opinión de Morvan acerca de su trabajo, y además la opinión de los colegas de Morvan. Intuimos una especie de narrador omnisciente, omnipresente... el narrador también sabe hasta donde podría haber llegado Morvan en jerarquía de haber participado en política. Tenemos un narrador capaz de ver el paisaje como desde una toma aérea, de ver a la gente sin nombre ni identidad, a los hechos de la ciudad sin causa ni efecto; mira desde el cielo gente que carga paquetes como quien mira hormigas llevando palillo... Borges habla de un dios que crea el mundo para distraerse de su tedio eterno, un dios así parece ser el narrador; pero a continuación ese ojo baja, mira el cielo amenazante, se humaniza usando la expresión "como se dice". Entra en la intimidad y en los pormenores de un matrimonio que se derrumba (el de Morvan), conoce las opiniones de los colegas de Morvan acerca de la labór de Morvan. Y sabe que hubiera sido de Morvan si hubiese participado en política.
Podríamos pensar que el narrador es el dios de Dostoievsky combinado con el imaginativo dios de Bradbury (ese que en "las maquinarias de alegría" enfoca la casa del protagonista desde una especie de satélite.) pero no... la expresión :"como se dice, nieve." humaniza, y no solo humaniza al narrador sino que lo ubica en una región del mundo, región en la que la nieve no es frecuente. No se trata, entonces, de un dios sino de un tipo, un tipo con una variedad de inteligencias, de esas inteligencias que se descubrieron ahora: intrapersonal, interpersonal, visual....
No acierta ni adivina, conjetura porque sabe, es un conocedor de la conducta humana y del clima parisino.

4

"Al odio, el crimen le basta, de modo que el ritual privado que desplegaba estaba más allá del odio, en un mundo contiguo al de las apariencias en el que cada acto, cada objeto y cada detalle, ocupaba el lugar exacto que le acordaba en el conjunto la lógica del delirio, únicamente válida para el que había elaborado el sistema, el intraducible a cualquier idioma conocido."

El narrador -digamoslo de una vez: Pichón Garay- pudo elegir narrar desde el otro lado, pero esta vez no nos referimos a lo geográfico, sino a otros dos lados: la ley y el crimen.
Podemos decir que escoge el lado de Morvan por las mismas cuestiones que lo llevan a elegir narrar desde el lado de acá la vida parisina; para el asesino el hecho de matar viejitas es natural, el asesino está automatizado. Pero también podríamos decir que para Pichón (y acaso para Morvan) el asesino es un artista. Y la vida del artista nunca está a la altura de su obra, es una verdad y una necesidad, no hay biografía que este a la altura del arte. Pichón mismo puede ser hombre de vida rutinaria, y eso, ese tedio es lo que alimenta su arte de narrar. Tal vez la vida del asesino sea otro tedio, pero su obra y el silencio que la rodea permite a Pichón y a los oyentes pensar, sentir que el asesino puede no ser humano.
En algún ensayo Borges dice que en el policial el misterio vale más que la solución.
A mucha gente le gusta pensar en que llevó a Poe a escribir "El gato negro", qué pesadillas, qué tormentos lo llevaron hasta ahí. Sospecho que la solución de ese misterio es tan simple como la solución a la carta robada, pero el misterio, la busqueda es lo que nos apasiona, lo que nos conmueve. Por esto Pichón, que sabe, elige el lado del publico y no el del artista.

5

Pichón lanza hacia Tomatis una mirada discreta, denota por parte de Taomatis una especie de insensibilidad...

"...no únicamente lo que cada uno sabía de sí mismo, sino también lo que sabía o imaginaba o presentía del otro."

"En su tentativa intermitente y discreta de auscultarlo, con una mezcla de curiosidad y de solicitud, Tomatis no ha logrado obtener gran cosa..."

Tres puntos de vista en un tramo corto: el de Pichón, seguido de algo así como un punto de vista mutuo (u omnisciente), y después el punto de vista de Tomatis.


Escribe Boris Vian en el prefacio a "La espuma de los días"

"...y toda la fuerza de las páginas de demostración que siguen procede del hecho de que la historia es enteramente verdadera, ya que me la he inventado yo de cabo a rabo. Su realización material propiamente dicha consiste, en esencia en una proyección de la realidad..."

Con esta declaración se saca de encima toda obligación de objetivismo, de punto de vista rígido... Saér no lo escribe, pero se muestra conocedor de cada gesto de Pichón y de Tomatis. Con eso nos dice: "Son mis personajes, los conozco mejor de lo que me conozco a mi mismo, conozco hasta el porqué de sus actos inconscientes."
Sabemos entonces qué, quien cuenta en presente, a la manera de un guionista, es el propio Saér, sin artificios; no se impone la rigidez del punto de vista, tampoco sus limitaciones, no lo sostiene por capítulo, tampoco se impone la disciplina del objetivismo. Así como en la primera parte veíamos a Pichón contando la historia en algún bar, a un grupo de amigos, ahora vemos al propio Saér, sentado en su silla, cerrando los ojos para visualizar con más fuerza la escena, para intuir mejor a sus personajes, manipulando el sueño.
Porque al fin y al cabo "la literatura no es otra cosa que un sueño manipulado".