sábado 24 de diciembre de 2011

Un recital de rock

Me decis: al rock hay que sentirlo, no tenés que pensar, tenés que sentir..., fui al primer recital de bandas locales de rock y lo siento. Todavía me duelen los oidos.

El profesor escritor (casi bueno) Claudio dijo: "más adelante vamos a realizar jornadas con talleres de narrativa, poesía, reuniones que por supuesto van a terminar con rock y choripan." Por lo general, en mi ciudad todo culmina con asado y rock; por lo general y por suerte, yo me voy antes de la culminación.


Pero anoche me quedé, me quedé por ella, etc. El recital -que tuvo en el medio una canción de brutal actualidad que trataba sobre el boleto escolar y la época de los desaparecidos-..., el recital terminó con la "rubia tarada". En boca de Luca, la "Rubia tarada" es una expresión de asco, de hastío, contra una mujer que conoció y quiso por un rato y que, como debe ser, lo asqueó. En boca de Luca es una expresión de amor, de amor terminado, es una expresión humana. Luca conoció una rubia tarada, se acostó con ella, se asqueó de ella, como se habrá asqueado de morochas vivaces..., La misma canción en boca del ignoto cantante de una banda del conurbano es una baja expresión de resentemiento social. Tengamos en cuenta que para este cantante una "Rubia Tarada" de Belgrano es una abstracción, una abstracción que representa a una clase social, para Luca era una humana. El muchacho excedido de peso, con camiseta de Laferrere que ayer cantaba, nunca va tener acceso a una rubia tarada. Así como los militantes de quebracho dificilmente viajen a Estados Unidos, el cantante excedido de peso dificilmente acceda a una rubia tarada. Yo por mi parte prefiero las morochas inteligentes, eso es obvio; por eso les canto a las morochas inteligentes, por eso esta nota está dedicada a cierta morocha inteligente..., dedicar el tiempo al resentimiento es una mala forma de emplear el tiempo. Dedicar el arte, la música a una causa tan baja como el resentimiento es una baja forma de hacer arte y política.