viernes 25 de noviembre de 2011

Ensayo teoría

1
Tomaremos la novela "La pesquisa" y la diseccionaremos usando el concepto de focalización, pero como en literatura es muy difícil fragmentar y no se puede hablar de un concepto sin mencionar otro, aunque sea a la pasada (pienso, por ejemplo, que no se puede hablar de escritor sin lector; de hecho, ahora, mientras esbozo este primer manuscrito cumplo ambos roles.)
Tomé focalización porque es un concepto amplio que en ocasiones está al servicio de otros conceptos; este fragmento de "El sur" es un ejemplo de eso:
"algo en la oscuridad le rozó la frente, ¿un murciélago, un pájaro?"
En este caso la focalización está al servicio del oscurecimiento de la forma (concepto formalista), el autor quiere escondernos algo, quiere tornar misterioso un objeto cotidiano, contagiar al lector el espanto de un hombre. El misterio en lo cotidiano, el espanto de un hombre, lo que se nos oculta forma parte del género fantástico.
Vargas Llosa habla del dato escondido, ejemplifica con la novela de Hemingway "Fiesta"; en esta novela se nos esconde el pasado, el origen de un romance. Considero que se logra esconder un dato (dar todos los datos sería imposible y además convertiría a las novelas en biografías detalladas, fichas técnicas, etc.) Retomemos: se logra esconder un dato gracias al recurso de focalización subjetiva, desde el foco de un personaje inserto en ese universo diegético, o como dice Patriica Highsmit de soslayo. El recurso se pone al servicio de lo que se quiere mostrar y de lo que se quiere esconder, vemos una porción de la historia, del universo, del personaje, la otra la intuimos, la desciframos... cualquier obra es un ejemplo de esto, pero se me ocurre que un buen ejemplo puede ser el cuento "Un buen día para el pez platano", conocemos al personaje (Seymour Glass) por lo que su novia y la madre de su novia dicen de él durante una charla telefónica, en una habitación de hotel, después lo vemos pálido, tomando sol y llevando a una niñita a nadar al mar. Sabemos que estuvo en la guerra, que jugó peligrosamente con un coche enorme... el resto es misterio. Completar lo no dicho es uno de los placeres de la lectura.

2
Iniciemos la disección...

"Allá, en cambio, en diciembre, la noche llega rápido."

Así como Tolstoi usa un caballo y no un agente inmobiliario para desnaturalizar-desautomatizar-describir la propiedad privada Saér usa un narrador que está del lado de acá para describir el lado de allá; Saér es un descriptista, escribe para mostrar (para recuperar el tiempo y los lugares perdidos), Saér no escribe, D-escribe.
Los agentes inmobiliarios no se asombran, no se fascinan con la propiedad privada; si a un caballo le pidiésemos la descripción de un establo, esa descripción duraría dos lineas, porque para el caballo es natural y cotidiano. Si la acción de una novela de Saér se diera en un establo entonces el narrador sería un agente inmobiliario..., Saér necesita narradores que se sorprendan un poco con el lugar y el tiempo en el que están sucediendo las cosas. Necesita de narradores que puedan resaltar el color local.
De hecho tiene un relato cuya acción transcurre en una villa miseria de Buenos Aires, y el narrador es un rosarino que lo perdió todo, esta condición de nuevo pobre permite al personaje describir como un ritual extraño el acto de llevar una taza entre las manos y pedir al vecino un poco de azúcar.

3

"El cuadro vivo que se movía allá abajo..."
"La contradicción con las promesas de los dioses"
Y más adelante notamos que el narrador conoce la opinión de Morvan acerca de su trabajo, y además la opinión de los colegas de Morvan. Intuimos una especie de narrador omnisciente, omnipresente... el narrador también sabe hasta donde podría haber llegado Morvan en jerarquía de haber participado en política. Tenemos un narrador capaz de ver el paisaje como desde una toma aérea, de ver a la gente sin nombre ni identidad, a los hechos de la ciudad sin causa ni efecto; mira desde el cielo gente que carga paquetes como quien mira hormigas llevando palillo... Borges habla de un dios que crea el mundo para distraerse de su tedio eterno, un dios así parece ser el narrador; pero a continuación ese ojo baja, mira el cielo amenazante, se humaniza usando la expresión "como se dice". Entra en la intimidad y en los pormenores de un matrimonio que se derrumba (el de Morvan), conoce las opiniones de los colegas de Morvan acerca de la labór de Morvan. Y sabe que hubiera sido de Morvan si hubiese participado en política.
Podríamos pensar que el narrador es el dios de Dostoievsky combinado con el imaginativo dios de Bradbury (ese que en "las maquinarias de alegría" enfoca la casa del protagonista desde una especie de satélite.) pero no... la expresión :"como se dice, nieve." humaniza, y no solo humaniza al narrador sino que lo ubica en una región del mundo, región en la que la nieve no es frecuente. No se trata, entonces, de un dios sino de un tipo, un tipo con una variedad de inteligencias, de esas inteligencias que se descubrieron ahora: intrapersonal, interpersonal, visual....
No acierta ni adivina, conjetura porque sabe, es un conocedor de la conducta humana y del clima parisino.

4

"Al odio, el crimen le basta, de modo que el ritual privado que desplegaba estaba más allá del odio, en un mundo contiguo al de las apariencias en el que cada acto, cada objeto y cada detalle, ocupaba el lugar exacto que le acordaba en el conjunto la lógica del delirio, únicamente válida para el que había elaborado el sistema, el intraducible a cualquier idioma conocido."

El narrador -digamoslo de una vez: Pichón Garay- pudo elegir narrar desde el otro lado, pero esta vez no nos referimos a lo geográfico, sino a otros dos lados: la ley y el crimen.
Podemos decir que escoge el lado de Morvan por las mismas cuestiones que lo llevan a elegir narrar desde el lado de acá la vida parisina; para el asesino el hecho de matar viejitas es natural, el asesino está automatizado. Pero también podríamos decir que para Pichón (y acaso para Morvan) el asesino es un artista. Y la vida del artista nunca está a la altura de su obra, es una verdad y una necesidad, no hay biografía que este a la altura del arte. Pichón mismo puede ser hombre de vida rutinaria, y eso, ese tedio es lo que alimenta su arte de narrar. Tal vez la vida del asesino sea otro tedio, pero su obra y el silencio que la rodea permite a Pichón y a los oyentes pensar, sentir que el asesino puede no ser humano.
En algún ensayo Borges dice que en el policial el misterio vale más que la solución.
A mucha gente le gusta pensar en que llevó a Poe a escribir "El gato negro", qué pesadillas, qué tormentos lo llevaron hasta ahí. Sospecho que la solución de ese misterio es tan simple como la solución a la carta robada, pero el misterio, la busqueda es lo que nos apasiona, lo que nos conmueve. Por esto Pichón, que sabe, elige el lado del publico y no el del artista.

5

Pichón lanza hacia Tomatis una mirada discreta, denota por parte de Taomatis una especie de insensibilidad...

"...no únicamente lo que cada uno sabía de sí mismo, sino también lo que sabía o imaginaba o presentía del otro."

"En su tentativa intermitente y discreta de auscultarlo, con una mezcla de curiosidad y de solicitud, Tomatis no ha logrado obtener gran cosa..."

Tres puntos de vista en un tramo corto: el de Pichón, seguido de algo así como un punto de vista mutuo (u omnisciente), y después el punto de vista de Tomatis.


Escribe Boris Vian en el prefacio a "La espuma de los días"

"...y toda la fuerza de las páginas de demostración que siguen procede del hecho de que la historia es enteramente verdadera, ya que me la he inventado yo de cabo a rabo. Su realización material propiamente dicha consiste, en esencia en una proyección de la realidad..."

Con esta declaración se saca de encima toda obligación de objetivismo, de punto de vista rígido... Saér no lo escribe, pero se muestra conocedor de cada gesto de Pichón y de Tomatis. Con eso nos dice: "Son mis personajes, los conozco mejor de lo que me conozco a mi mismo, conozco hasta el porqué de sus actos inconscientes."
Sabemos entonces qué, quien cuenta en presente, a la manera de un guionista, es el propio Saér, sin artificios; no se impone la rigidez del punto de vista, tampoco sus limitaciones, no lo sostiene por capítulo, tampoco se impone la disciplina del objetivismo. Así como en la primera parte veíamos a Pichón contando la historia en algún bar, a un grupo de amigos, ahora vemos al propio Saér, sentado en su silla, cerrando los ojos para visualizar con más fuerza la escena, para intuir mejor a sus personajes, manipulando el sueño.
Porque al fin y al cabo "la literatura no es otra cosa que un sueño manipulado".

domingo 6 de noviembre de 2011

La intrusa en relación al concepto de ficción enunciado por Culler.

La intrusa es literatura porque es ficción; sostiene con el mundo una relación que denominamos ficcional. La obra literaria, dice Culler, es un suceso linguistico que proyecta un mundo ficticio en el que se incluyen emisor, los participantes en la acción, las acciones y un receptor implícito.
Para ejemplificar utilizaremos un texto de Jorge Luis Borges: "La intrusa"
"La escribo ahora", leemos, sin embargo ese "ahora" no se refiere al momento en que Borges escribía el cuento, sino a un "ahora" útil y conveniente a la historia. Un "ahora" que siempre mantendrá la misma distancia con ese "mil ochocientos noventa y tantos" en que la historia fue referida por primera vez en un velorio; un "ahora" que mantiene la misma distancia con "los orilleros antiguos".
El "Yo" tácito de la oración "La escribo ahora..." Tampoco es el Borges escritor, ni "Santiago Davobe" el Santiago Davobe de la realidad; ya que tanto el Borges como el Davobe del mundo real desconocían esta historia, es decir la conocían de otra manera, como una ficción creada por ellos mismos (seguramente Davobe hizo el argumento y Borges ejecutó el cuento). Ese "yo" y ese "Santiago Davobe" se refieren a figuras que llevan el mismo nombre que los creadores de la historia. Este es un recurso que usa Borges para generar una sensación de realidad.
En el "ahora" en que el Borges ficticio escribe "el caserón" "de ladrillos sin revocar ya no existe", pero ese "ahora" no dista tanto de la demolición del caserón ya que aún vive gente capaz de recordar que "desde el zaguan se divisaban un patio de baldosa colorada y otro de tierra. Si el "ahora" estuviese ubicado en un futuro remoto entonces no habría testigos de tal vista.
"Sé que eran altos, de melena rojiza" Nos da la pauta de que quién escribe los trató, con ese dato podemos adquirir una ubicación del tiempo "ahora"; posterior a la década del 1890 seguramente; lo impreciso del " noventa y tanto" nos indica que ha pasado más de una década.
El "ahora" no permite precisiones porque mantiene una distancia de años, pero a la vez la distancia no es demasiada ya que los hechos no se han borrado de la memoria del mundo.
Tal vez ese "ahora" sea el momento justo para rescatar y perpetuar a los Nilsen, al caserón sin revocar y a la intrusa.
La utilidad del arte en "La Muerte y la brújula."

El camino que recorremos desde nuestras casas al instituto es una caja negra; y los arboles, las casas con zaguanes del camino están dentro de esa caja negra. Andamos por el mundo a ciegas, sabemos que tenemos que ir de A a B, que son las cuatro y que tenemos que llegar a las cinco, pero difícil es que nos enteremos que hay en el trayecto. Estamos automatizados.
Mecánicamente le ponemos tres cucharadas al té, pero ¿seríamos capaces de descubrir-describir el sabor de ese té?... para eso el arte. El arte según Cesar Aira tiene la función de desautomatizarnos, de hacernos descubrir el tilo y el aspecto de la casa que está de camino al instituto.
Para desarrollar un poco más estas ideas recurriremos a "La Muerte y la brújula" un cuento de Jorge Luis Borges.
En este cuento Borges enmascara a Buenos Aires tras una mascara de nombres extranjeros, nombres extranjeros para sus habitantes, para sus hoteles y sus quintas; acaso tenga la misma intención de Saér que, al no nombrar su Santa Fe natal, la descubre como algo nuevo...

"En la quinta de Triste-Le-Roy" el "olor de los eucaliptos" es "interminable". Borges rescata y adjetiva un olor cotidiano. ¿Conocemos el olor de alguno de los arboles que están en el camino que hacemos cotidianamente? ¿Podríamos adjetivar y describir el olor de alguno de esos arboles?
"La aborrecida blancura de un sanatorio" ¿Odiamos o amamos el color de alguna pared? Sin el arte ignoramos todas las paredes que están en el camino cotidiano.
"...la apariencia general de una casa mala" ¿Somos capaces de inquietarnos con la apariencia de una casa?
Y no solo lo que nos rodea está dentro de la caja negra, sin el arte también nos están vedadas nuestras emociones:
"... lo aceptó con antigua resignación..." ¿Podemos hacer una introspección, describir una emoción, algo que nos pasa frente a algo? Nuestros mecanismos internos también están dentro de esa caja negra.
"... blandiendo un imperioso cigarro." Nos movemos sin saber que lo hacemos, inconcientes. El arte, gracias a sus artificios, nos permite ver la esencial elegancia de un movimiento cotidiano y hasta entonces mecánico.
"...casi con repulsión..." En más de una ocasión Borges usa el recurso del "casi", se trata de algún sentimiento que no es repulsión precisamente pero tampoco deja de serlo. A veces el lenguaje encuentra limitaciones, en ese caso el arte las revela...

En algún tramo del cuento Lonrot le adjudica a Treviranus (tras esos nombres se enmascaran los habitantes porteños) la idea de que "la realidad no tiene la menor obligación de ser interesante."; el cuento oscila entre la "realidad" y los misterios de la cabala, pero ambas cosas aparecen descriptas con la misma fuerza. No son inferiores las erudiciones en las que se sume Lonrot a las paredes y los eucaliptos que están en su camino habitual, no para el arte. "La enumerada divisibilidad de una carcel" no es menos que" las virtudes y los terrores del tetragrámaton."

Así, la fachada de alguna de las casas que está en nuestro trayecto habitual puede ser tan inquietante como el frente de Husher. Pero estos misterios, estas elegancias ocultas en lo cotidiano las descubriremos por medio del arte.

sábado 5 de noviembre de 2011

Kuorum volvió de su vuelta al mundo.

La voz de Dafne estaba grabada en el contestador de Nicolas: "No tenemos donde reunirnos. Kuorum la quemó en el viaje y tuvo que vender el departamento; Y la madre no le piensa prestar la casa para una reunión...," Nicolas aceptó poner el departamento.
Kuorum ocupó el sillón de Rivadavia. Los que entraban no lo veían hasta que se cerraba la puerta..., y si abrían muy fuerte lo golpeaban.
¡Kuorum! ¿qué se cuenta? Encogimiento de hombros, sonrisa. Se formó un circulo en torno a la mesita ratona.
- Kuorum,- dijo Nicolás- la otra noche descubrimos al ladrón de las colillas...
- Ah, ¿sí?
- Jo Lo Ar se los lleva al alfeizar de la ventana...
- Alfeizar...,
- Sí, la parte de cemento, donde se apoyan las macetas en la ventana. Los come o los entierra en la maceta. Encontramos como quinientos puchos...
Ponían al día a Kuorum.

Se turnaban para atender el portero.
- Primo se juntó- dijo Dafne- con una universitaria...el tipo se sentaba en la plaza. Se la daba de bohemio; a la hora que la mina pasaba él estaba con un libro.
- ¿Sabe leer?
- Un día- dijo Valleca- lo vi en esa actitud, estaba en la plaza, con un libro y una boina el muy hijo de puta; me acerqué y traté de leer el título..., lo tenía al revés...
- Pero después se puso a leer de verdad- dijo Nicolás.
Valleca fue por cervezas, habló en el camino:
- Nos reunimos acá y él lee, todos charlando, jugando y él leyendo.
- ¿Cuál es el libro que está leyendo ahora?.- preguntó Dafne.
- El del profesor de secundaria que empieza a mirar con ganas a un nene de 14.- Dijo Valleca.
- La muerte en Venecia.- dijo Nicolás.- ¿Estuviste en Venecia?
Kuorum asintió.
- ¿Y?
- ¿Y qué? No murió nadie. Qué se yo.
El portero, todos se sentían un poco tontos atendiendo y los que hablaban a la chapa también se sentían tontos.
- Es Primo... cambien de tema.- dijo Dafne.
Al rato Primo entró con el libro.
- ¿Lees una hoja por día?- Preguntó Valleca.
Ignorando a Valleca, Primo le habló a Kuorum y lo hizo así:
- ¡Kuorum! ¿Cómo estuvo esa vuelta?
- Bien.
Más Primo esperaba algo más por respuesta. Pero Kuorum:
- Bien,¿qué querés que te diga? Nada de otro mundo.
Dos empanadas después y al oír el silencio de Kuorum, Primo se fue a un rincón a terminar su libro.
Valleca no quiso empanadas, había comido en un tenedor peruano.
- No quiero empanadas, comí en un tenedor peruano. Leí algo en la puerta del baño...
- ¿En el de las mujeres también escriben?
- No sé, nunca comparé. Decía: Puto el que lee/ recontraputo el que sigue leyendo.
y después: tire agua/ no deje al argentino flotando...
- No empieces con tus cosas, Valleca.
- No lo escribí yo, no soy poeta de baño.
- ¿Qué piensan de nosotros en otros países, Kuorum?
- No, nada especial.
Valleca miró a Primo, que iba por la última página. Al terminarla dio la vuelta, pero se encontró la hoja en blanco..., levantó una ceja. Releyó la última página. NADA.
Sonó el portero automático.
- Debe ser hemi...- dijo Valleca desde el portero.
- ¿Emi?- Preguntó Kuorum.
- Hemi, con H, es David.- Dijo Primo.- Valleca le dice Hemi.
- ¿Y porqué Hemi?
- Con minúscula.- Dijo Nicolás.
Entró David...
- Shaludame deshte lado, el otro está un poco inshenshible.- dijo, se secó la saliva del mentón.- Preshión, hermano.
Alguien preguntó a Kurum: ¿Cómo estuvo Irlanda?
- ¿Irlanda?
- Sí, si estuviste en Irlanda.- Preguntó Dafne.
- Ah, sí.
- ¿Qué tal eshtuvo?
- Lindo. Lindo.
- ¿Mujeres?- preguntó el lector que se había dado por vencido con el libro.
- Un par..., sí. Bien.
- ¿En Grecia estuviste?
- Sí, pero no me encontré con Zorba.

Le sacaron el polvo al Nintendo y se pusieron a jugar Wonder boy, la versión con dinosaurios. El chico comía frutas, entonces a Kuorum le preguntaron por lo culinario en el mundo.
- Se come.- Respondió Kuorum.
Nicolás, David, Valleca y Dafne formaron un grupo, Kuorum otro.
- Yo siempre me sentí discriminado- Dijo Nicolás- cuando era chico siempre iba a la plaza y estaba lleno de pobres, y a mi para pobre no me daba..., mirá mi aspecto. Un día fui con un vaso de plástico a pedir chocolatada. Una chocolatada toda aguada, pero la quería. El tipo que tenía el cucharón me dijo: "Esta leche es para los pobres, nena." Yo usaba el pelo largo cuando era chico. Y para rico tampoco me daba, pero creo que los de plata me aceptaron un poco más.
- Yo- Dijo Valleca-... a mi me duele mi mamá. Yo no he tenido problemas con eso, pero me acuerdo de la vez que mamá se acercó a la pintora de la Boca...
- No cuentes eso...- Dijo Kuorum desde el sillón.
- Se acercó a la pintora y la hija de puta la despreció. Mamá pintaba en hojas Kanson, siempre hacía paisajes hermosos con tempera...- Valleca se cubrió la cara- y la pintora de mierda la despreció adelante de nosotros. A mamá le dio mucha verguenza, se puso colorada. Mamá le dijo: Yo también pinto...
- Basta, Valleca- dijo Kuorum.- ¿qué ganás con eso?

David miró la ronda y se decidió a contar algo:
- Dice mi psicólogo-taxista que lo que me provocó esto..., fue una cosha que me pashó cuando era chico. Ibamos solos con Kuorum, en Monopatín tín tín, no andaba nadie por las calles de Lujan...
- ¿Y eso que tiene que ver?- dijo Dafne- parece la narración de un psicótico, ¿que tiene que ver el monopatín con Lujan?
- Que con Kuorum ibamos por Lujan. Llegamos a una esquina de empedrado y vimos un Duna rojo con la puerta trashera abierta- succionó saliva.- Una mujer en el suelo, un tipo con la rodilla encima del pecho de la mujer.
Lo representaron, Dafne se acostó en el suelo, David le puso la rodilla en el pecho y levantó un puño.
- Le estaba machacando la ... ca...ra. - Dijo David.
- ¿Qué estás contando?- Preguntó Kuorum, jugaba wonderboy...pero miraba la escena de refilón.
- Con Kuorum nos quedamosh clavadosh, el tipo shacó una Beretta y nos empezó a correr..., nunca supimosh que pasó con esa mujer.
- A lo mejor mientras los corría a ustedes la mujer tuvo tiempo de escapar.- Dijo Dafne.

Hicieron un concurso de eructos que Primo ganó con un pedo, desde el baño gritó: "sino sale por arriba tendrá que salir por abajo". David protestó, "el eco del inodoro ayudó" Dafne eructó.
- Con eso ganas un concurso de eructos en la Ruta 66...
- ¿Sabés quien gana todos esos concursos?- Dijo Valleca- Madonna.
Valleca intentó superar a Primo.
¡¡¡WOW!!! Corearon y Valleca corrió al baño.
- ¿Anduviste por la ruta sheshentaisheish? ¿Cumpliste el sueño de Pappo?
- ¿Qué es esto, un cuestionario?- Dijo Kuorum.

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- Lo mejor cuando ves venir tres o cuatro monos de frente- Dijo Primo- es meter la mano en la campera, como si tuvieras una Luger.
- No- dijo Kuorum. Caminaban por las calles de Balvanera, Once desierto, nocturno. Escuchaban voces y la percusión de tachos.- Ese no es muy buen recurso. Lo mejor es hacerse el tullido... no te sientas tocado- le dijo a David- imitó un brazo entumecido.- Te tienen más piedad. Y si igual te atacan sorprendés con la mano entumecida. Le das ahí ¡¡¡¡¡¡BUM!!!!!
Pasos atrás, "Ey, amigo", "¡No corran, muchachos!", "aceptamos cualquier cosa: billeteras, mp3"
Uno de campera de cuero le dio un empujón a David; asustado Nicolás soltó un pedo...,
- ¡Dame las zapatillas!- dijo el de campera de jean a Kuorum.
Kuorum usó su presunto brazo inútil y le partió la boca al ladrón. El segundo le dio un palazo en la espalda a Kuorum, pero Kuorum lo soportó, Nicolás colaboró y pudieron apoderarse del palo... unos segundos después los tres ladrones estaban apilados en el suelo. Kuorum se subió a la baranda de la boca del subterráneo, como un luchador que se sube a las cuerdas de un ring..., se golpeó el pecho, gritó a la luna..., los ladrones seguían ahí, en el piso... Kuorum los midió, procuraba caer sobre ellos. Dio un gran salto...

miércoles 2 de noviembre de 2011

OBRA

ACTO 1

Personajes:
Monki (capataz de las esclavas)
Empleado (amigo del capataz, empleado de un mercado chino)
Empleado dos
Esclava uno
Esclava dos
Esclavo de las esclavas


El acto transcurre en un pequeño taller de costura. Hay una sola puerta pequeña, de poco más de un metro; una pequeña ventana (tipo claraboya) enrejada. Dos mesitas; sobre las mesitas camisas, botones y agujas de coser. Hay, también, un escritorio grande. Al otro lado del escritorio, una silla; la silla en la que está sentado Monki. Al lado de la mesa otra silla, en la que estará sentado, al iniciar la escena, Empleado. Empleado viste ropa de cajero de supermercado. Empleado dos viste ropa de oficinista, hace flexiones de brazos.


Empleado - AY, SSS, Todavía me titila. Qué sensación horrible, no te das una idea.
(Se para de la silla, empieza a caminar). Y todo por cien pesos de mierda.

Empleado dos (desde el suelo): Podés denunciarlos al Inadi.

Empleado: Encima el chinito de mierda me miraba desde lejos, el hijo de los dueños... Yo estaba así, con los pantalones bajos (se inclina), el padre chino requisándome (imita al padre chino haciendo la revisación pertinente), y como a esa distancia (da unos pasos) el chino hijo, mostrándome que él tenía los cien pesos…
El chinito se estudió el diccionario de las puteadas, no sabe contar hasta diez pero por ahi te dice: gil, gato, sobapete...
Monki(se detiene a pensar): ¿Dijiste INADI? ¿Qué tiene que ver el INADI?... le metieron un dedo en el culo, el INADI es para cuando te discriminan.

Empleado dos se queda pensativo.
Entran las dos esclavas arrastrando una maleta. Un cartel en la maleta dice: frágil.

Esclava uno: Nos paró la policía... tuvimos que coimearlo con unos gramos, les hicimos creer que traíamos cocaína.
Esclava dos: Por suerte era un policía viejo. Esos viejos son bien viciosos..., se la tomó toda. Hasta se lamió la mano. No dejó ni una pizca para los hijos.
Empleado: ¿y a quién se le ocurrió esa idea de hacerle creer que venían con droga?
Esclava uno: a ella.

Esclava dos asiente orgullosa.
Empleado : Ah, y lo festejas..., mirá que bien. ¿Pero vos sos boluda, mujer? Seguro las siguieron ¿Escuchaste a estas pelotudas, lo que hicieron? Le hicieron creer a la cana que en la valija traían merca. Le hubieran dicho que traían organos, cualquier cosa, de última llevaban un higado en el bolsillo, o un cacho de prepucio. Pero falopa...

Empleado dos se pone a hacer abdominales.
Monki (a empleado dos): No tenés buena técnica. Te va a pasar lo que a un amigo, le salió una hernia para afuera.
Empleado dos: De acá a un mes no me vas a reconocer. Tengo buena genética...
Monki: ¿Y tomás algo? ¿Esteorides...?
Empleado dos: Nada, todo natural..., bah, al principio me mandé un jeringazo de hormonas de rinoceronte.
Esclava dos abre la valija, con una cadena de perro sacan al esclavo que traen dentro. El esclavo lleva una bolsa en la cabeza, la bolsa tiene un solo agujero y es para el ojo. Lo dejan en un rincón.
Empleado: ¿Eso traían? ¿Un esclavo? ¿Para quién es?
Esclava dos: Para nosotras…
Usando la cadena llevan al esclavo a un rincón. Esclava uno le da una patada.
Afuera comienza a gestarse una marcha, llegan algunos rumores al taller, parece tratarse de una marcha en contra del trabajo esclavo.
Empleado (a empleado dos): nosotros nos vamos yendo.
Monki: ustedes se quedán…, te dije que tenías que ayudarme a achicar la puerta, el señor está cansado de tener que pasar en puntitas de pies. (a las esclavas) Ustedes dos trabajen que el señor va a llegar en cualquier momento.
cierre del primer acto.

ACTO 2

cuando se sube el telón las esclavas se están peleando.
Los muchachos las separan.
Monki: ¿Qué pasó acá? No puedo ir al baño en paz.
Esclava 1:(a esclava dos) ya te pedí que me disculparas, listo. Perdoname.
Esclava 2: pedime perdón de rodillas.
esc 1: no, yo solamente me arrodillo ante el señor.
Monki: ¿y ante mi?
esc 1: a vos te respeto, cumplo tus ordenes, pero arrodillarme no me arrodillo.
Monki: ahora, ¿Qué le dijiste para que se pusiera así?
esc 2: me dijo…
(esc 1 se pone detrás de Monki y desde el otro lado le hace gestos A ESC 2 para silenciarla.) Me dijo… dios, no se como decirlo… me dijo boliviana.
Monki: (se da vuelta, enfrenta a esc 1) ¿a vos te parece que ella es “eso que dijiste”? ¿y si le contamos al señor cuando venga?
esc 1: No, no por favor, no.
Monki: a mi me parece que acá queda una opción… un juicio justo.
Entra Empleado con un plato de fideos, lo pone sobre la mesa, Monki se pone un babero y se sienta a la mesa. Empleados dos entra con un tapper. Se acerca a Monki
Empleado dos: Arroz con pollo..., como cada tres horas para evitar la hipoglucemia.
Monki: ¿A la madrugada también?
Empleado dos: Pescado...
Monki: deberías comprarte un protector hepático. Estás poniendo tu vida en riesgo.

Monki Se sienta de frente al publico, los participantes del juicio: empleado uno y dos, ESC 1 y ESC 2 acomodan las sillas de modo de quedar de espaldas al publico, de ese modo el publico de la obra pasa a formar parte del publico del juicio.
Empleado: sigo con contracciones, la vida es horrible. (se sienta con cuidado)
Monki: silencio en la sala…, en primer lugar ¿de que se acusa a la Esclava uno?
Empleado: de calumnias e injurias de indole mayor contra Esclava dos.
Esc 1: no son calumnias, ella tiene ascendencia… boliviana.
Esc 2 se pone de pie y ataca a 1.
Las separan.
Empleado (aparte, a monki): tenemos una manera de saber si esto es cierto o no. (le habla al oido)
Monki: bueno, y ya que vas hasta la papelera traeme papel glacé.

ESC 2 se pone a descargar fustazos contra el esclavo. ESC 1 camina por la sala, monki come pastas.
Monki: esto tiene un pelo… (saca un pelito del plato) y es púbico.
ESC 1 (se acerca, analizan el pelo)
Entra empleado con un mapa enrollado, se reinicia el juicio, empleado desenrolla el mapa en una pared.
Monki: por favor… (indica el mapa con un gesto).
ESC 2: (caminando hacia el mapa) ¿Qué quieren que haga?
Empleado: señale Bolivia.
ESC 2 (vacila e intenta volver a sentarse, pero la detienen): no se donde queda.
monki: concentrese un poco.
ESC 2 mira, vacila, piensa, duda. Señala Cuba.
Empleado: el problema es que no podemos comprobar que tan lejos está. Ninguno de nosotros sabe si eso es o no Bolivia, pero sabemos que Bolivia no está tan cerca de estados unidos.
El brazo de Monki empieza a moverse por voluntad propia, un indice se extiende. Monki se toma de la muñeca, trata de frenarse.
ESC 1: ¿Qué pasa, monki?
Monki: creo que tengo fiebre. (no puede evitar ponerse de pie. Se para, camina hasta el mapa. Sigue luchando con su mano, una lucha desesperada. Finalmente pone el dedo en Bolivia)
Los tres del juicio se acercan. Caminan hasta el mapa, se reúnen en torno al mapa.
Monki sigue con el dedo sobre Bolivia, agacha la cabeza con un movimiento repentino.
Empleado: (a ESC 2) trae una lupa.
ESC 2 va por la lupa y de pasada le da una patada al esclavo. Trae la lupa. Empleado mira el lugar al que apunta monki, asiente.
Empleado: y se escribe con b larga.
Le da la lupa a ESC 1, ESC 1 también asiente.
Esclava uno: ¿Por qué nunca nos hablaste de esto? Te hubieramos entendido…, son nuestro amigo, un capataz bueno e indulgente.
Monki: yo…no…
Empleado: ya no hay nada que decir… hay algo en tu sangre… vos querías declararte, por eso generaste todo esto. Freud habla de estas cosas, toda esta situación la generaste para poder desahogarte de una vez, para poder declararte ante tus amigos. vos generaste una serie de hechos que te pusieron en evidencia: sos boliviano…, algo en tu sangre clama.
ESC 1 azota al esclavo y después vuelve a trabajar con la maquina de cocer.
Todos se mueven pensativos por la habitación. Empleado dos usa de sparring a esclavo de las esclavas. Empleado escupe al esclavo. ESC 1 le da un fustazo. Monki se ha quedado pensativo, en un rincón, la cabeza entre las manos. Todos lo miran, se acercan y lo abrazan.
Monki: yo no lo sabía con certeza… lo sospechaba, pero….
ESC 1: no necesitas justificarte. Sos un capataz ejemplar, mira como nos comportamos nosotras con nuestro esclavo. Ya debe tener un derrame cerebral.
ESC 2: vos nunca nos pegaste. Te queremos.
Empleado: además, a pesar de que tenés una fuerza barbara nunca me pegaste. Bah, una sola vez…, Fue como cambiar los dientes...
Monki: me acuerdo, escupiste los 36 como si fueran granos de choclo.
Se abrazan unos y otros.

ACTO 3
Empleado uno ayuda a empleado dos a estirar los musculos.
Empleado uno: ¿para que te entrenas tanto? ¿querés vengarte de los abusivos de la escuela?
Empleado dos: No, de los abusivos del trabajo. Todos hablan de los abusivos en las escuelas, pero ¿que se creen que en las oficinas no hay burlas? El otro día me llenaron el coche de Bosta de caballo, hermano.

Hay gritos en la calle, una protesta. Los cinco escuchan, intentan ver por la ventanita. Hay gente militante de izquierda, que protesta contra la esclavización. Golpean la pequeña puertita.
Monki: es el señor. lo van a matar ahí afuera.
Empleado dos: pero si entran, nos matan a nosotros.
Monki Se acerca a la puerta, la abre. Entra el señor, es un niño.
SEÑOR: ¿Cuántas veces les pedí que bajaran un poco la puerta? me incomoda tener que ponerme en puntas de pies. ¿Quién son esos? (señalando al empleado)
Monki: dos amigo, nos va a servir en la lucha.
Se acercan a un armario. Sacan un catalogo de armas. El señor elige una, monki un revolver, empleado se queda mirando.
ESC 1: tenemos un hombre más (dice señalando la valija)
SEÑOR: él es esclavo, no pelea. Soy un esclavizador honorable, y voy a la retaguardia. (Sale)
El empleado mira su ficha de arma.
Empleado: ¿qué vamos a hacer con esto?
Monki: con eso los intimidamos... (palmea el hombro del empleado. Sale)
Esc 1 y Empleado se despiden. Empleado sale. Afuera se escucha un anuncio policial, fuego cruzado.
Tímidamente las esclavas se acercan a la puerta una vez que termina el bullicio. Esclava uno sale, esclava dos sigue trabajando.
Después de unos segundos esclava uno vuelve a entrar.

esclava uno: Es aburrido afuera..., mejor me siento y empiezo a imaginarme cosas. Cuando estoy en la calle, valiendome por mis propios medios, usando mi propia plata tengo muchas cosas en las que pensar y no tengo tiempo de imaginar..., no tengo tiempo de pensar en el poema que voy a escribir a la noche. Además odio romper la rutina... No quiero ser esclava de la independencia.
(Esclava uno se acerca al esclavo y le da la fusta.) ¿Sabés cómo se hace? Es bien fácil. Y no seas suave.

El esclavo de las esclavas se pone de pie, se quita el collar. toma una tijera de la mesa, la mascara que lleva puesta tiene un solo ojo, con la tijera hace un agujero, ahora tiene dos ojos. estira el cuerpo y se para derecho, erguido. Saca hombros, le indica a la esclava la silla y le da un fustazo.
ESCLAVA DOS: Ahora podemos anhelar la libertad de nuevo..., anhelemos la libertad.
Esclava uno: (mirando el techo) Algún día vamos a ser libres y vamos a tener nombres en lugar de ser esclava uno y esclava dos.
Escena 3:
Hay gritos en la calle, una protesta. Los cuatro escuchan, intentan ver por la ventanita. Hay gente militante de izquierda, que protesta contra la esclavización. Golpean la pequeña puertita.
Monki: es el señor. lo van a matar ahí afuera.
Empleado: pero si entran, nos matan a nosotros.
Monki Se acerca a la puerta, la abre. Entra el señor, es un niño.
SEÑOR: ¿Cuántas veces les pedí que bajaran un poco la puerta? me incomoda tener que ponerme en puntas de pies. ¿Quién es ese? (señalando al empleado)
Monki: un amigo, nos va a servir en la lucha.
Se acercan a un armario. Sacan un catalogo de armas. El señor elige una, monki un revolver, empleado se queda mirando.
ESC 1: tenemos un hombre más (dice señalando la valija)
SEÑOR: el es esclavo, no pelea. Soy un esclavizador honorable, y voy a la retaguardia. (Sale)
El empleado mira su ficha de arma.
Empleado: ¿qué vamos a hacer con esto?
Monki: con eso los intimidamos... (palmea el hombro del empleado. Sale)
Romualda y empleado se despiden. Empleado sale. Afuera se escucha un anuncio policial, fuego cruzado.
Escena 2: cuando se sube el telón las esclavas se están peleando.
Los muchachos las separan.
Monki: ¿Qué pasó acá? No puedo ir al baño en paz.
Esclava 1:(a esclava dos) ya te pedí que me disculparas, listo. Perdoname.
Esclava 2: pedime perdón de rodillas.
esc 1: no, yo solamente me arrodillo ante el señor.
Monki: ¿y ante mi?
esc 1: a vos te respeto, cumplo tus ordenes, pero arrodillarme no me arrodillo.
Monki: ahora, ¿Qué le dijiste para que se pusiera así?
esc 2: me dijo…
(esc 1 se pone detrás de Monki y desde el otro lado le hace gestos A ESC 2 para silenciarla.) Me dijo… dios, no se como decirlo… me dijo boliviana.
Monki: (se da vuelta, enfrenta a esc 1) ¿a vos te parece que ella es “eso que dijiste”? ¿y si le contamos al señor cuando venga?
esc 1: No, no por favor, no.
Monki: a mi me parece que acá queda una opción… un juicio justo.
Entra Empleado con un plato de fideos, lo pone sobre la mesa, Monki se pone un babero y se sienta a la mesa. Se sienta de frente al publico, los participantes del juicio: empleado, ESC 1 y ESC 2 acomodan las sillas de modo de quedar de espaldas al publico, de ese modo el publico de la obra pasa a formar parte del publico del juicio.
Empleado: sigo con contracciones, la vida es horrible. (se sienta con cuidado)
Monki: silencio en la sala…, en primer lugar ¿de que se acusa a la señorita abela?
Empleado: de calumnias e injurias de indole mayor contra romualda.
Esc 1: no son calumnias, ella tiene ascendencia… boliviana.
Esc 2 se pone de pie y ataca a 1.
Las separan.
Empleado (aparte, a monki): tenemos una manera de saber si esto es cierto o no. (le habla al oido)
Monki: bueno, y ya que vas hasta la papelera traeme papel glacé.

ESC 2 se pone a descargar fustazos contra el esclavo. Abela camina la sala, monki come pastas.
Monki: esto tiene un pelo… (saca un pelito del plato) y es pubico.
ESC 1 (se acerca, analizan el pelo)
Entra empleado con un mapa enrollado, se reinicia el juicio, empleado desenrolla el mapa en una pared.
Monki: por favor… (indica el mapa con un gesto).
ESC 2: (caminando hacia el mapa) ¿Qué quieren que haga?
Empleado: señale Bolivia.
ESC 2 (vacila e intenta volver a sentarse, pero la detienen): no se donde queda.
monki: concentrese un poco.
ESC 2 mira, vacila, piensa, duda. Señala Cuba.
Empleado: el problema es que no podemos comprobar que tan lejos está. Ninguno de nosotros sabe si eso es o no Bolivia, pero sabemos que Bolivia no está tan cerca de estados unidos.
El brazo de Monki empieza a moverse por voluntad propia, un indice se extiende. Monki se toma de la muñeca, trata de frenarse.
ESC 1: ¿Qué pasa, monki?
Monki: creo que tengo fiebre. (no puede evitar ponerse de pie. Se para, camina hasta el mapa. Sigue luchando con su mano, una lucha desesperada. Finalmente pone el dedo en Bolivia)
Los tres del juicio se acercan. Caminan hasta el mapa, se reúnen en torno al mapa.
Monki sigue con el dedo sobre Bolivia, agacha la cabeza con un movimiento repentino.
Empleado: (a ESC 2) trae una lupa.
ESC 2 va por la lupa y de pasada le da una patada al esclavo. Trae la lupa. Empleado mira el lugar al que apunta monki, asiente.
Empleado: y se escribe con b larga.
Le da la lupa a ESC 1, ESC 1 también asiente.
Romualda: ¿Por qué nunca nos hablaste de esto? Te hubieramos entendido…, son nuestro amigo, un capataz bueno e indulgente.
Monki: yo…no…
Empleado: ya no hay nada que decir… hay algo en tu sangre… vos querías declararte, por eso generaste todo esto. Freud habla de estas cosas, toda esta situación la generaste para poder desahogarte de una vez, para poder declararte ante tus amigos. vos generaste una serie de hechos que te pusieron en evidencia: sos boliviano…, algo en tu sangre clama.
ESC 1 azota al esclavo y después vuelve a trabajar con la maquina de cocer.
Todos se mueven pensativos por la habitación. el empleado vuelve a escupir al esclavo. ESC 1 le da un fustazo. Monki se ha quedado pensativo, en un rincón, la cabeza entre las manos. Todos lo miran, se acercan y lo abrazan.
Monki: yo no lo sabía con certeza… lo sospechaba, pero….
ESC 1: no necesitas justificarte. Sos un capataz ejemplar, mira como nos comportamos nosotras con nuestro esclavo. Ya debe tener un derrame cerebral.
ESC 2: vos nunca nos pegaste. Te queremos.
Empleado: además, a pesar de que tenés una fuerza barbara nunca me pegaste. Bah, una sola vez…, Fue como cambiar los dientes...
Monki: me acuerdo, escupiste los 36 como si fueran granos de choclo.
Se abrazan unos y otros.